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¡Respeto!


Casi nadie respeta las señales y normas de tráfico.

Jóvenes y adultos, mujeres y hombres, conductores elegantes y casuales, de vehículos lujosos y viejos llenos de golpes, … no importa quién sea. Los observo, y me pregunto si reflexionan sobre su actitud. ¿Se creerán que están en el GP F1 de México? ¿Son conscientes del peligro que corren y hacen correr a todos? ¿Saben de la innecesaria repercusión en su estado emocional?

Me rebasan por la derecha, la izquierda, (por arriba, no, porque no pueden), en luz roja, sin el espacio de seguridad, me obstaculizan la visión lateral… e incluso me bocinan y/o iluminan con sus focos.

¿Por qué lo hacen? ¿Por qué soy respetuoso?. No, por supuesto que no. Lo hacen porque, ... 'voy tarde', 'como nadie cumple, yo tampoco, ....

Es obvio que la falta de respeto no afecta exclusivamente a la circulación de vehículos. Es algo que se lleva en la mente, sin distinguir, sexo, edad, clase social, religión, e incluso belleza.

¿Tanto cuesta respetar?, ¿a la sociedad?, ¿a los demás?, ¿a uno mismo?

Te invito a que hagas una prueba. Mañana intenta ser respetuoso y cumplir tus obligaciones, en la calle, en casa, en ti mismo. Comprobarás que ni llegarás tarde, ni te ignorarán, ni mucho menos, te arrepentirás de tu conducta.

Algunos países donde he vivido sufrían de este mismo error, la falta de respeto. Ya lo remediaron. Ahora miran más alto.

Si quieres, como la gran mayoría, un México que mire más arriba, empecemos con las pequeñas acciones, aunque te parezcan ridículas o microscópicas. No estamos solos.

Empieza mañana, respeta las señales, comprobarás que llegarás al trabajo y a casa más feliz. Y eso, cuenta mucho en nuestras vidas.¡Créeme! ¡Date cuenta de una vez por todas!


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