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Con menos ingresos también podemos ser felices


‘¡Maldita crisis!, me acaban de bajar el sueldo; tendremos que ajustarnos el cinturón’.


Delante de esta situación deberíamos actuar sensatamente, sin alterarnos, y pasar de inmediato a buscar maneras de reducir nuestros gastos fijos. No voy a enumerar cuales son las partidas de consumos o desembolsos mensuales más comunes en una familia y susceptibles a ser analizadas, pues todos sabemos que hemos de empezar prescindiendo de aquello que ‘puede esperar’, de eso que tan sólo ‘es bonito tenerlo’, o de lo que realmente no es necesario. En otras palabras, dejar en 'stand by' lo superfluo, la apariencia y lo prescindible.


Dependiendo del porcentaje de reducción sobre nuestro salario, algunos reajustes deberían ser suficientes para poder lidiar con la nueva situación económica y evitar presiones financieras duraderas. Este esfuerzo de contención, al inicio algo desagradable, tiene una expresión coloquial muy acertada y utilizada en tiempos de crisis como los actuales, la cual hace referencia al acto de ahorrar o ajustar el gasto para compensar la menor entrada de dinero.


Se trata de ‘apretarse el cinturón’, lamentablemente una frase que se ha escuchado en demasiados hogares desde que inició esta crisis provocada por la afectación del Covid-19. Y, quizá, en algunos casos, no ha sido la primera vez que hemos tenido que mencionarla.

Dejar de comprar ciertos artículos o prescindir del gozo que supone un viaje de placer, es algo que no aceptamos fácilmente. Sin duda alguna, son decisiones que nos afectan también emocionalmente, aún más cuando todo lo que hacemos es trabajar y trabajar.


Precisamente, aquellas personas ‘atrapadas’ por la sociedad, que dedican su vida completamente al trabajo, que no tienen tiempo (o muy poco) para su familia y/o amigos, que su única meta es una carrera exitosa o que siempre viven con el agua al cuello financieramente, resultan ser las más afectadas cuando les bajan el sueldo. Al no disponer de una vida real fuera del trabajo, sienten menos bienestar, más inseguridad y temen por su salud y vulnerabilidad. Y fundamentalmente desconocen que con menos ingresos también podemos vivir bien y ser felices. La felicidad no va asociada a la cantidad de dinero que uno gana, normalmente es caprichosa y nos llega cuando menos la buscamos.


Las crisis económicas nos ponen a prueba, es verdad. Pero, ante todo, son ciclos de vida que inician y terminan. Nuestra labor es entenderlos como una oportunidad más que se nos presenta para fortalecernos y crecer.


No tan sólo se trata mover la hebilla un agujero más para conseguir ceñir la cintura, también hemos de aprovechar para adelgazarnos de verdad. Deberíamos afinar en escoger actividades que creen propósito y te hagan feliz (además del trabajo), que promuevan el regreso de viejas relaciones o que se concentren en nuestro día a día, como, por ejemplo:

• Reencuentra tus propósitos, refuérzalos e involúcrate

• Redefine de nuevo tus metas y planea hacerlo con frecuencia

• Crea un diálogo constante sobre todo aquello que vale la pena hacer

• Platica con tus allegados sobre nuevas formas de vivir la vida

• Ten cuidado con los choques o tensiones que te alejan de tus valores

• Concéntrate en tu yo aspiracional, en actitudes y relaciones

• Darte cuenta de lo que realmente importa en la vida y actúa en consecuencia


En cualquier caso, la felicidad siempre está en el ahora y, hoy por hoy, una gran mayoría hemos de apretarnos el cinturón y no podemos ser felices si pensamos solamente en cuando terminará la crisis.


Vivir dentro de tus nuevas posibilidades no es tan malo. En mi vida, he sufrido dos recortes salariales y últimamente los ingresos derivados de emprender un negocio propio están siendo directamente afectados por la crisis. Por consiguiente, mi familia ha cambiado su estilo de vida varias veces, adoptando siempre con ilusión el que nos tocaba vivir.


A pesar de lo anterior, soy un ser humano mucho más feliz. Feliz de saber que hice mi mejor esfuerzo en crear algo especial. Mi salud mental es mucho más rica que nunca. Es verdad que en casa hemos asumido algunos riesgos financieros, aunque nos alegramos de ello. Ha sido una gran prueba, con aprendizaje y desafíos y también con satisfacciones al ver crecer tu negocio en otras áreas, en las cuales carecíamos de experiencia.


Soy de los que piensa que las cosas pasan por algo. Aprovecha este tiempo de ajuste de cinturón para hacer cosas simples y deja, provisionalmente al lado, aquellas construidas por el hombre.



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