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Participación + Reflexión, igual a éxito


Participar no es sólo expresar nuestro punto de vista; también es decidir y actuar.


Reflexionar no es sólo pensar y considerar un asunto con atención, es examinarse a sí mismo.


Ambas, son acciones que no están a flor de piel, y sí tocan el hueso y el alma de las personas. No existe una jerarquía entre ellas y están llamadas a manifestarse constantemente, voluntaria o involuntariamente, en nuestras vidas.


Con satisfacción les vengo a contar lo que está aconteciendo en nuestros webinar ‘Aprendamos a cambiar’, donde hemos quedado sorprendidos de la gran participación y el alto grado de reflexión de muchos asistentes. Sin duda, unos índices de apertura reflexiva exageradamente mayores de los que normalmente vivíamos en las reuniones presenciales previas a la pandemia del Covid-19.


Quizá vernos a distancia nos ayuda a abrirnos y nos induce a participar y reflexionar. O quizá el hecho de no haber respuestas correctas para muchos de los temas expuestos, hace sentirnos más libres en decir lo que pensamos delante de los otros. No lo sé, pero me agrada, la apertura es una cualidad de la persona y sus relaciones.


Parece pues, que la incerteza es un camino llano y placentero a la apertura entre individuos, a decir lo que sentimos y cómo nos sentimos, lo que pensamos y lo que queremos. Incluso entre asistentes que se conocían previamente a la sesión quedó en evidencia esa virtud del ser humano.


En mi opinión, expresar sentimientos, vulnerabilidad o dudar en público es enriquecedor y 360º productivo. Por ejemplo, personalmente siempre he preferido tener un jefe que de vez en cuando dude, a uno que siempre crea saberlo todo.


En nuestros diálogos en línea, Diana y yo hemos tenido la grata satisfacción, en parte esperada, de que la gran mayoría de los asistentes hemos buscado puntos de encuentro de forma espontánea, dejando a un lado intereses personales y tratando siempre de dar prioridad a lo que nos acerca y dejar a un lado lo que nos distancia. Aun tratándose, en muchos casos, de compartir experiencias y vivencias personales, pues emanan de cada uno de nosotros, éstas se elevan a un estado más amplio, más plural y más integrador.


Como escribió David Bohm, “El diálogo no sólo puede tener lugar entre dos sino entre cualquier número de personas”, … “su verdadero objetivo es el de penetrar en el proceso del pensamiento y transformar el proceso del pensamiento colectivo”. Es algo que solicitamos continuamente a los participantes de nuestros webinar: - revelen sus vivencias y dialoguen, creemos vínculos y busquemos visiones compartidas entre nosotros -.


Sin embargo, y desafortunadamente, en el día a día de las organizaciones esta experiencia no es nada habitual. En realidad, observamos demasiadas conductas cerradas, egoístas, con poca participación – sólo si se nos pregunta -, y casi nula reflexión. ¿A qué se debe? ¿Por qué razón un individuo, en su trabajo, opta por compartir y defender intereses personales en lugar de los que benefician a la comunidad?


La causa no hay que buscarla en la personalidad, ni en el talento, ni en el ‘charming’ del individuo. Se trata, una vez más, de ese pulido, abrillantado y refinado de nuestro comportamiento delante de miedos, desconfianza y luchas de poder.


Abrirse, participar y reflexionar es algo fundamental en las relaciones humanas. Es un compromiso y una disciplina que llevan al éxito a los equipos directivos y a una organización.


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