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Sacrificio es libertad



Sé que sacrificio es una palabra con acepciones muy duras. Muchas veces asociada a sangre, muerte y dolor. Pero también puede ser muy blanda cuando su significado lleva consigo un propósito o causa en buscar consciencia y en renunciar a nuestro ego y sus placeres.

Hablar de sacrificio en la actualidad no tiene por qué ser un tabú. No hay que huir de él. Al contrario, a es la firme voluntad de hacer algo más, cerrar un pendiente, ajustar un comportamiento o modificar un hábito.

Me sorprende que, en el Diccionario de la lengua española (Real Academia Española), no tenga, en ninguna de sus ocho acepciones, un significado de sacrifico que mencione de manera positiva un esfuerzo personal. Si nombra, y varias veces, a las ofrendas religiosas, las matanzas, la abnegación y a repugnantes y peligrosas acciones que una persona puede someterse.

En cambio, en la segunda acepción de Google, hay algo, en mi opinión, más moderno y quizá más humano: ‘Sacrificio: esfuerzo, pena, acción o trabajo que una persona se impone a sí misma por conseguir o merecer algo o para beneficiar a alguien’. Nos habla de esfuerzo, acción o trabajo: ¿conocen algo que no lo necesite? Es el motor, la energía, la esencia y el amor a la vida. Aún más, cuando nadie te ordena, te manda ni te controla. El sacrificio es un esfuerzo que inicia en ti. Sin duda, es una de las aspiraciones más sanas en aprender, motivada principalmente por un cambio de actitud. Una acción en busca de un objetivo o reconocimiento personal o para favorecer a otra persona, y yo añadiría, a otro ser o a una causa.

Par mí, sacrificio es también un acto de consciencia, de humildad y de libertad. Cuando me sacrifico, soy más libre. Es el complemento básico a los principios y valores universales del ser humano, un elemento esencial en preservar ética y moral.

Pero el sacrificio como esfuerzo no viaja solo. Es la antesala de la disciplina y el compromiso. Un compromiso interior en vivir una vida fiel a uno mismo y un compromiso al servicio de las demás personas y seres vivos.

La actual contingencia sanitaria provocada por el coronavirus Covid-19 es una fuente de aprendizaje en desarrollar nuestras capacidades. En estos días hay múltiples acciones de sacrificio en nuestras vidas privadas, por el confinamiento, la situación económica, la convivencia con la familia, el trabajo a distancia, las labores domésticas, …

Ojalá este cambio obligado, sea también provechoso en las relaciones humanas profesionales, con acciones que también requieren sacrificio, como es la dedicación a otros, el reconocimiento a los demás, el disculparse y pedir perdón, y sobre todo la humildad y servicio.

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